La importancia de los intereses

Sea cual sea el objetivo o modelo elegido a la hora de realizar un cambio de hipoteca, como ya hemos visto en anteriores artículos, se deberá prestar atención a un buen número de elementos de entre los que, obviamente, destacan los intereses aplicables a la operación que vamos a asumir.
Cuando a usted le conceden prestamos hipotecarios a tipo variable, lo hacen a un tipo de interés inicial para un primer periodo de seis meses o un año. Transcurrido ese primer periodo, se realiza una revisión del tipo de interés, determinándolo a partir de entonces mediante la suma de un tipo de interés de referencia (pongamos, por ejemplo, un Euribor a un año del 3%) más un diferencial (por ejemplo un 1%) previamente pactados. De esta manera, nuestro tipo de interés hipotético en la primera mensualidad posterior al periodo inicial sería: 3% (Euribor) + 1% (diferencial) = 4%. A partir de entonces, el tipo de interés del préstamo variará en función de las variaciones del tipo de interés de referencia.
La cuota de los préstamos recibirá el mismo tratamiento que el tipo de interés. Será constante en el primer periodo, y variable a partir de entonces. El plazo de amortización será fijo. A pesar de la incertidumbre que sufre el prestatario, acerca de la cuota que tendrá que pagar mensualmente dadas las variaciones del tipo de interés, este tipo de préstamos hipotecarios resultan ser los más empleados, puesto que, en general, presentan mejores condiciones que los préstamos a tipo fijo (especialmente en lo referente a las comisiones).